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Dura medida de un diseñador web con un cliente moroso

 

A través de PuntoGeek nos enteramos de la acción tomada, en el vecino país de Chile, por un diseñador web contra un cliente que no cumplió cabalmente con el pago del precio convenido por el trabajo. Basta con ingresar al website del Conservatorio Nacional de Música para ver el anuncio y el link a un PDF de tres páginas en donde el diseñador detalla lo sucedido y explica el porqué de su medida. Seguramente más deun lector habrá pasado por una situación similar. Un presupuesto inicial aprobado, se emiten los documentos correspondientes a los pagos, y el dinero nunca llega.

Sobre esta medida en particular, nos gustaría exponer nuestro punto de vista, no para alzar un juicio de valor sobre el conflicto entre esta entidad y el diseñador, sino para analizar si este tipo de accionar resulta prudente para éste. Si realmente es una buena estrategia, o, si por el contrario, perjudica su propio interés.

Llegar a este extremo cuando existe una deuda, prácticamente significa resignarse a no cobrar jamás lo que nos adeudan. Un cliente que recibe ese mensaje en su propio website, no puede menos que ofuscarse y atinar a cortar la comunicación con el diseñador, forzando a éste a reclamar el cobro de sus honorarios apelando a otras vías, mucho más lentas, arriesgadas y costosas, como ser la judicial.

Por otra parte, el diseñador seguramente supone que con este sistema pone en jaque la imagen de su cliente, desalentando a otros diseñadores a elaborar un site para esta gente. Pero… ¿es esto cierto? Entendemos que no. Que es falso. Todos conocemos la competencia encarnizada que existe allí afuera, y la marejada de diseñadores y “pseudodiseñadores” que están a la espera de poder tomar un trabajo para ir armando su currículum vitae. Asimismo, ciertamente consideramos que existen diseñadores que buscan la excelencia en lo suyo, y otros que meramente persiguen el billete cotidiano sin importar mucho la calidad del trabajo.

El trabajar de modo independiente exige paciencia y organización. Muchos clientes incumplen de mala fe con sus pagos, otros simplemente no llegan con los tiempos acordados. El autónomo, lamentablemente, debe aprender a racionar el trabajo que entrega, avanzando únicamente en función de los pagos recibidos. Para un trabajo en donde se pactó un plazo de un año con pagos mensuales, se deberá invertir exclusivamente el tiempo proporcional abonado más un mes. De este modo cuando el cliente se atrasa en un pago, se puede detener la marcha explicando al mismo la situación y se conserva el trato más cordial posible ante la imposibilidad de seguir avanzando.

Cabe destacar que al presupuestar debemos preveer la posibilidad de que existan estas irregularidades, por lo cual es recomendable intentar cubrir el valor de los costos con el importe de las primeras cuotas, por más que est haga que las mismas deban ser de un valor mayor a las restantes. De este modo, frente al retraso en el pago de cuotas posteriores (que son las que suelen incumplirse), no estaremos perdiendo nuestro propio dinero, además del tiempo invertido.

En el caso de atrasos en los pagos pactados, la suspensión del servicio de hosting (si es que además del diseño se le vendió también el alojamiento del sitio, como suele suceder) puede ser un buen recurso para presionar al cliente incumplidor. Consideramos que, eventualmente, ésta suele ser la medida más cordial que se puede tomar. Ahora se preguntarán ¿Por qué buscar la cordialidad con un cliente así? Pues para terminar el trabajo… ¡algún día! No es por el afán de capturar clientes a diestra y siniestra, sino para perfeccionarnos en el reto constante de tener que lidiar con toda clase de clientes.

Es fácil y deseable ofrecer servicios a personas que pagan en tiempo y forma, lamentablemente un porcentaje considerable de clientes no se comportan de este modo por un sinfín de cuestiones. En el caso de particulares, a veces es falta de valoración del servicio que ofrecemos. La prioridad de pago de otros compromisos es mayor a la del adquirido con nosotros. En el caso de entidades entra en juego otra clase de dificultades relacionadas con un desorden interno crónico, o una habitual burocracia extrema a la hora de liberar pagos.

En resumen, nuestra humilde opinión ante este conflicto, es que el diseñador debería haber avanzado por pasos en desarrollo del website, a medida que se le abonaban las cuotas, como suele hacerse con la construcción de obras civiles, en donde se va construyendo por etapas pagadas previamente. Así de este modo, resulta sencillo bloquear la puesta online del sitio hasta no haber percibido la totalidad del importe abonado, y continuar con las negociaciones del modo más cordial posible, pero en una posición mucho más fuerte.

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