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20/09/2009

La oficina en casa, organización de los espacios.

Cuando uno es empleado y debe viajar hasta la oficina todos los días, sueña despierto con la idea de trabajar desde casa y sin jefes. En la cabeza se nos representa la imagen del “Freelancer” exitoso, joven, que se paga su propia casa y tiene un auto respetable. Muy American Dream. La realidad del joven que comienza a trabajar independiente en el tercer mundo, es otra.

En Argentina, especialmente en la ciudad de Buenos Aires, es muy normal que los hijos vivan con los padres hasta entrados los 30 años, edad en que la salida del nido familiar es para iniciar una convivencia, o en el peor de los casos, casarse. Esta realidad surje de las dificultades para financiar un alquiler con los sueldos actuales y la imposibilidad de acceder a un crédito hipotecario tal como nuestros padres lo hicieron.

Toda esta situación, sumada al ocio forzoso -desempleo-, lleva a una gran cantidad de jóvenes a la búsqueda del trabajo independiente, en donde se ambiciona una ganancia superior a la de los sueldos ofrecidos por trabajos esclavizantes, adornado por la falta de presiones para cumplir con un horario y de abandonar el traje por ese jean que tanto nos gusta. La realidad es que el inicio de un emprendimiento personal es muy duro si se carece de cierta disciplina. Así que ahí van unos tips para ayudarte a empezar a preparar tu espacio de trabajo.

Definir el espacio

Disponer de una habitación entera para usar de oficina, sería ideal. Pero si no se tiene esa suerte, alcanza con definir un espacio determinado que puede ser una esquina, un escritorio, un rincón lo más alejado posible del bullicio natural de una casa familiar. Buscá cualquier espacio en desuso que se pueda reciclar.

Evitemos los lugares de paso de la casa, para alejar con eso las distracciones que nuestra familia nos va a generar involuntariamente. Hablemos con nuestra familia de nuestros planes y acordemos explícitamente algunas pequeñas pautas de convivencia alrededor de este nuevo espacio, todas ellas orientadas a que no interrumpan tu trabajo y se solidaricen con vos cuando recibas llamados, recibas correspondencia, o atiendas algún cliente.

Preparar el mobiliario

Necesitamos de un escritorio o mesa lo más amplios posibles, debemos ubicar nuestra computadora de modo de poder trabajar con los papeles a nuestro alcance. Instalemos algunos estantes cerca o usemos una biblioteca si el espacio nos lo permite. ¡Economicemos construyendo nosotros todo lo que podamos!

Por ejemplo, en una visita a la maderera podremos ver que hay tablas de pino de oferta o de otra madera. Pidamos que las corten en las medidas que necesitamos y allí mismo o en una ferretería compramos ménsulas de metal, tornillos de 8mm y fishers. Pidamos prestada una agujereadora si no tenemos una, no vale la pena comprarla ¡e instalemos! Si la madera nos parece muy clara, podemos comprar un poco de pintura para hacerles un patinado.

Si carecemos de un escritorio, podemos optar por los “muebles para armar” que venden en cadenas mayoristas como el “Easy” – “Jumbo”, aunque no debemos descartar el recorrer mueblerías buscando las ofertas e incluso comprar un mueble levemente dañado (con la correspondiente rebaja del precio) y repararlo nosotros mismos. Los muebles usados generalmente son muy caros, pero podés buscar y ver si tenés suerte encontrando uno que se adapte a tu espacio y tu bolsillo.

Animate a hacer las cosas por vos mismo, se ahorra muchísimo dinero, aprendés cosas nuevas y podés personalizar a gusto el lugar. No sientas vergüenza de entrar a websites con guías sobre “cómo hacer un escritorio” o similares, todas las ideas que puedas rescatar te serán útiles.

Un consejo: en una casa de electricidad o en una ferretería, compren precintos para cables. Con eso podrán mantener a raya al “spaghetti” de cables que resulta de la computadora y otros cacharros eléctricos.

Iluminación y sonido

Si es necesario pintar la habitación, busquemos hacerlo de blanco o algún tono muy claro, de ese modo aprovechamos mejor la luz. Tenés pintura acrílica a buenos precios, necesitás un rodillo, un pincel para los detalles, una botellita de aguarrás y ganas.

Luego adornarás convenientemente con cuadros de tu agrado. Encargate de iluminar muy bien la zona en donde vayas a estar y si tenés luz natural explotala corriendo las cortinas o levantando persianas mientras estás ahí. Tener buena iluminación ayuda a combatir el aletargamiento.

La música fuerte no es recomendable para este nuevo espacio. Por un lado resulta inevitable ser distraido por lo que escuchamos, así más no sea para pararnos a cada rato a buscar nueva música o ponernos a descargar de internet. Dejamos de escuchar el teléfono o timbre y con eso estamos dificultando el contacto a un posible cliente, y agreguemos que nuestros padres, hermanos o vecinos en algún momento se van a disgustar.

Pero la falta total de música a veces puede llegar a perjudicarnos también. Un poco de música de fondo nos ayuda a no distraernos con los ruidos de nuestra propia casa, como ser el sonido de la televisión, las charlas de nuestros familiares, etc. Hay que encontrar el balance justo.

Otros detalles importantes

Mantener el ambiente bien ventilado te va a ayudar a mantenerte despierto, y utilizar desodorantes de ambiente que tengan un aroma agradable es un punto extra para que te de gusto trabajar en ese lugar. Vienen en un sinfin de presentaciones, desde aerosoles hasta adornos con gel que van despidiendo fragancia todo el día y se cambian una vez al mes.

Los sahumerios son agradables pero los considero poco aptos para oficinas debido a que el aroma se esparce gracias a que generan humo, lo que enrarece el aire. Si vas a utilizarlos, encendelos en los momentos en que tenés que salir para que aromaticen el sitio.

Si es de tu agrado, colocá una planta. Los potus, por ejemplo, son plantas de interior que no requieren de grandes cuidados de tu parte y le dan vida a tu lugar. Quizás prefieras alguna de esas fuentes de agua de adorno o alguno de esos pequeños invernaderos de adorno que venden en los viveros.

Preparemos el lugar para recibir eventualmente una visita y que se sienta que realmente entró en una oficina y no en un sucucho en la casa de tus viejos :-P. Pero sobre todo, vos mismo tenés que sentirte en un espacio destinado al trabajo, engañarte un poco para abstraerte del sitio en el que en realidad estás.

Y cuando comience a quedarme chico…

Con el tiempo quizás comiences a recibir gente desconocida y te resulte incómodo que vayan a tu domicilio particular. Hay clientes que una vez que saben en donde vivís, no respetan tus días de trabajo e irán a pedirte cosas los domingos y feriados sin importar la hora. También puede quedarte chico el espacio en tu casa, o decidís que sería mejor estar más cerca del centro o en otra localidad.

Podés alquilar una oficina vos solo, si te dan los ingresos. Si no te dan, considerá unirte con amigos que compartan tus criterios de trabajo aunque no trabajen de lo mismo. Se puede crear un estudio en donde compartan gastos pero separen muy bien sus espacios. Podés usar ese espacio exclusivamente para atender clientes pero trabajar desde tu casa.

Hacé correr la voz entre tus amigos, mucha gente está buscando compartir gastos para que sus emprendimientos resulten mas redituables.

¿Se te ocurre algún consejo más?

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